Hablemos de una de las series del momento.
Original de Leonardo Padrón, la premisa de esta producción sumerge al espectador en una historia de amor imposible, enmarcada por la muerte y la mentira. Si la descripción anterior la siente más cercana a una telenovela que a una serie, pues BINGO, le atinó, ya que esta serie colombiana para NETFLIX es todo un «culebrón» de principio a fin.
Si lo resumimos en una sola palabra, podríamos bien describir a «PÁLPITO» como una historia INTENSA, pero no por las escenas de acción o pasión que en ella se desarrollan, sino porque cada uno de sus personajes raya en ser demasiado intenso.
El protagonista SIMÓN, interpretado por el guapo actor Michel Brown, es un buen ejemplo de lo que hablo: ALERTA SPOILER, una vez que sufre de un misterioso accidente y despierta solo en medio de una carretera, se transforma en una suerte de Liam Neeson en «Búsqueda Implacable», pero para su desgracia, sin poseer ninguna de las habilidades necesarias para lograrlo correctamente.

Camila Duarte, interpretada por Ana Lucía Domínguez, lleva lo de la intensidad a otro nivel: no puede salir a ninguna parte sin su cámara fotográfica -incluso a su repentina operación de trasplante de corazón- y va por la vida dando como tumbos hasta que la llegada de su nuevo órgano la obsesiona en otras áreas.
Podríamos seguir, pero para no cansarlos, creo que hemos logrado establecer el tono novelesco que lleva a cada personaje a hacer lo contrario a lo que la lógica dice.
De ritmo irregular, a partir del cuarto episodio «agarra fuerza», según declaran aquellos que se engancharon. Solo hay tres cosas seguras acerca de ésta serie: Véala si su nivel de telenovelas está por debajo de lo que usted se permite.
Tranquilícese, que con esos niveles de audiencia, la segunda temporada es seguro que va.
Y el aprendizaje principal que te deja «PÁLPITO» es que no se haga el loco y vaya a TERAPIA, que si actúa como sus personajes, es seguro que lo necesita.