Clas Producciones lo volvió a hacer. Esta vez se adentraron en el mundo mágico de Roahl Dhal y montaron «Matilda, el Musical».

Cuando uno va a ver un espectáculo de Clas Producciones, uno sabe que la vara es alta. Su anterior musical «Los Miserables», dejó la certeza de que en el país hay muchísimo talento, teatro musical para rato y gente queriendo hacer las cosas bien.

Con Matilda la premisa esta ahí, pero lamentablemente falla en ciertas partes.

Primero resaltamos lo bueno: la puesta en escena es exquisita. Salas, cuartos, parques, colegio, aulas y una hermosa biblioteca con guiños a nuestros autores hacen que uno sepa que se está viendo una producción de altura.

El elenco es increíble. Las actuaciones son buenas y hay que felicitar a las dos niñas que interpretan a Matilda, llevan en sus hombros todo el peso de la obra y lo hacen muy bien. Destacan porque le ponen corazón y todo a su actuación, amen del innegable talento que tienen.

Claudia Rojas como la Srta. Miel hace un estupendo trabajo, al igual que Julián Izquierdo, quien hace un gran trabajo como Tronchatoro y es lo mejor de toda la obra.

Sin embargo, Matilda tiene baches. El hecho de que dure casi 4 horas no le hace ningún favor (el musical en Madrid es de 2:30 con intermedio); hay escenas que no entendemos de dónde salieron o por qué y falta precisión en las coreografías.

Aun así aplausos para Clas y todo el elenco, porque aquí faltan obras de esta envergadura y quitando esas tres cosas en lo particular nos gustó y de venir una segunda temporada vale la pena verla.
Carolina Contreras A. / Víctor Goncalves