Basada en la novela de Thomas Mallon, Fellow Travelers, la miniserie de Showtime y que puede verse a través del servicio de Paramount+, es una historia de amor prohibida que sucede en casi cuatro décadas y que retrata varios acontecimientos históricos de Estados Unidos.
Quizás es muy simplista retratarla como una ‘historia de amor’, es mucho más que eso, sin embargo, la relación de los protagonistas es sin duda el motor de la serie.

Hawkins Fuller (Matt Bomer) y Timothy Laughlin (Jonathan Bailey) se conocen casualmente en Washington D. C. en la década de 1950, inician un romance volátil que abarcará varios acontecimientos históricos como las protestas de la Guerra de Vietnam de la década de 1960, las drogas hedonismo de los años 1970 o la crisis del VIH/sida de los años 1980, mientras se enfrentan a obstáculos contra en el mundo y sobre ellos mismos.

La relación de estos dos hombres es el hilo conductor de la serie. En los primeros episodios vemos la química desbordante de Bomer y Bailey, así como el oprimido ambiente en el que viven, y es que ambos son funcionarios del gobierno y en esa época había una cacería de brujas contra los homosexuales, por lo que deben ocultar quienes son para estar a salvo y vivir una doble vida para guardar las apariencias.

Aunado a eso Tim, un idealista y hombre muy religioso, trabaja con el senador Joe McCarthy que busca acabar con el comunismo, pero también con los homosexuales iniciando lo que los historiadores llamaron ‘el terror lavanda’, cuando en Estados Unidos se persiguió e intimidó a casi 10.000 homosexuales y lesbianas, lo que terminó para muchos en cárcel y suicidio. Es aquí donde empiezan a vivir en la contradicción y experimentar sentimientos que ninguno de los dos había sentido antes.
La miniserie empieza en el presente y con flashbacks nos va contando acerca de esta relación, la cual sabemos está condenada desde el principio.
Una vez terminado el episodio McCarthy nos saltamos varios años y nos situamos en la década de los 60, donde Hawkins sigue ocultando quién es en realidad, mientras que Tim está más a gusto con quién es. Idas y venidas, pero si hay algo constante en la vida de Hawkins es Tim y viceversa.

La segunda mitad de la serie, los encuentros son más esporádicos, pero llegamos a las drogas y el hedonismo de los 70, lo cual intercalan con el presente. Para finalizar nos situamos en San Francisco de 1986 donde el Sida y el reconocimiento de la comunidad LGTB comienza a resonar. Lo que hace que lleguemos a el último episodio que es a la par de hermoso como demoledor.
Sin lugar a dudas las nominaciones que está recibiendo Bomer por su trabajo son muy merecidas, y luego de Bridgeton, ver a Bailey en este papel es refrescante y hasta conmueve porque lo hace increíblemente bien. Cuentan en el reparto con Allison Williams, Chris Bauer y Jelani Aladdin ¿Hay que verla? sin duda, es una serie con una excelente producción, amen de sus actuaciones y una historia que atrapa desde el principio.